54º Congreso Internacional de Psicoanálisis: Ponencia de apertura

Ponencia de apertura al 54º Congreso Internacional de Psicoanálisis, realizado en Lisboa, Portugal, del 30/7 al 2/8 de 2025, invitado por la International Psychoanalytical Association (IPA).

El tema del congreso fue: “Psicoanálisis: Un ancla en tiempo caóticos”. Y fue subdividido en cuatro subtemas, cada uno de los cuales fue asignado a un área geográfica en las que actúa IPA. El mío fue “La vida psíquica en la catástrofe medioambiental: Clima, guerra”, en representación de América Latina.

EXTENSIONES DEL NARCISISMO. PSICOANÁLISIS, GUERRA, CLIMA. por Dr. E. César Merea
Resumen.

En esta ponencia presento cinco ideas — marco para adentrarme en las catástrofes, diversas, pero con un elemento común, de la guerra y de los trastornos creados por los humanos en el clima. Ellas son:

El origen traumático del psiquismo, como lejanísimo eco del Big Bang, por ser su energía constitutiva. Por lo tanto, origen material del psiquismo, que luego será imaginario-simbólico.

La trilogía cerebro-mente-psiquismo, elementos inextricablemente unidos en la expresión del humano, con diferentes orígenes y funciones. Mente y psiquismo no son sinónimos.

La idea de un psiquismo extenso, con carácter de sustantivo, no como adjetivo, por funcionar en el espacio “entre”, de los sujetos y las cosas.

La extensión de las tópicas freudianas a una 3ª y una 4ª tópica, que seguramente se verán afectadas / transformadas por la tecnología, obligando a encarar una 5ª tópica, que incluya a las anteriores.

La heteronimia del yo, compuesto por diversas personas psíquicas.

A partir de allí se señala la existencia de un protonarcisismo de la sustancia orgánica, aferrándose en la unión de moléculas para persistir, frente a la fuerza traumática del medio ambiente, tanto constitutiva como destructiva. Dicho protonarcisismo actúa como defensa frente a la desintegración y crea un modelo de funcionamiento.

El narcisismo del sujeto ya constituido sigue ese modelo en la guerra: el ataque, o la defensa, hacia el “otro” o del “otro”. La agresión se entiende como fenómeno primario del narcisismo, y no como deflexión del “instinto de muerte”.

Los desastres de la guerra no disuaden al hombre. Tanto la guerra, como nuestra afectación sobre el medio ambiente, parecen estar fuera del alcance de la palabra. Y por lo tanto del psicoanálisis, al menos, como lo concebimos hasta ahora.  

Además, las “razones de estado”, económicas, y de producción de armamentos, finalmente producto del psiquismo, también son factores determinantes. 

Los sujetos se someten al líder, que representa al padre de la horda. En tiempos primitivos eso funcionaba como dominio, con instalación directa del superyó. Posteriormente y hasta la actualidad, los fanatismos religiosos y las ideologías extremas, son impuestas como un reemplazo, más “civilizado”, del super yo. Que no logra por el momento ser contrarrestado por la expresión libre, “democrática” de las sociedades.

Las ideologías cerradas tienen el carácter de una locura y también un carácter psicótico por la ruptura con la realidad de los deseos de las pulsiones eróticas. Al naturalizarse la guerra, esa psicosis se transforma en “normalidad”.  

También los ataques al ambiente del planeta son la expresión narcisística de un antropocentrismo que ignora olímpicamente la realidad.

En términos de psiquismo, en tanto esas situaciones no se pueden revertir, y el sujeto no participa de una creación igualitaria de la cultura, cae en la melancolía, y las sociedades en la decadencia.

Los psicoanalistas, mediante un “psicoanálisis extenso”, debemos entender, resignificar e interpretar la guerra y el deterioro del clima, como hacemos con todo lo demás en nuestra clínica, y sostener los esfuerzos para revertir esas situaciones penosísimas.

A continuación se puede leer o descargar la ponencia completa con su bibliografía en formato PDF.